sábado, 27 de septiembre de 2008

NAPOLES, POMPEYA, CAPRI... UNA MARAVILLA

Por fin encuentro un rato para escribir. Una semana después de volver del maravilloso viaje por los alrededores del Vesubio porque solo he trabajado desde mi vuelta.
Un viaje excepcional con miles de contrastes y muy interesante. A todo esto sumado la compañía de mi amorcito berlinés.
Como el hotel elegido en Sorrento estaba a 5 kms de la ciudad, al llegar alquilamos un coche. Craso error. Para ir desde el aeropuerto (unos 60 kms) tardamos una hora y media y para volver 2 y media. Atascos monumentales en una carretera que pasaba por todos los pueblos, rodeando el Vesubio y con poca solución.

La transvesubiana(el tren que lo recorre) funciona estupendamente, aunque a mí me picó un bicho en la pierna, no sé si chinches, arañas... y no destacaban por parecer limpios.

Encima en todos los pueblos tienen zona azul para aparcar con poquísimo aparcamiento. Así que si vais, el hotel mejor en el pueblo porque el nuestro estaba muy bien con unas puestas de sol impresionantes pero siempre a expensas del shuttle con horas marcadas.

Con el problema de Alitalia, que estalló justo la semana que llegamos, tuvimos que quedarnos 3 días más y encantados,así que en lugar de ir a Paris, la vuelta fue vía Basilea pasando una noche allí y de camino veiamos muchas cosas que nos faltaban por ver.


Sorrento es una ciudad totalmente turística pero con su encanto. Llama muchísimo la atención que hay muy pocos españoles en la zona, la mayoría alemanes, ingleses, franceses y japoneses.


Capri es espectacular, la única zona con arena no volcánica, aguas transparentes y arenas blancas. Gente adinerada, paisajes mediterráneos impresionantes. Hicimos una ruta aunque hay varias. Una caminata de 1 hora y media con escaleras interminables para ver el espectacular arco natural. Después comer y baño en la playita. ¡Que delicia! A las caminantas asiduas al blog, les gustaria mucho.

Las ruinas de Ercolano son pequeñas pero muy bien conservadas con mosaicos, casas, calles, termas... Nos trasladaron a épocas romanas donde nos sentimos integrados en aquella época y como vivían, con alcantarillado en las calles. Una vivencia espectacular.

Después las impresionantes ruinas de Pompeya. Un pueblo a pies del Vesubio que un día decidió soltar lava y dejar sepultado el pueblo y petrificados a muchos de sus habitantes.
Impactante, sobrecogedor, maravilloso, en definitiva, te quedas sin palabras. El foro, el teatro, las miles de casas, la gente petrificada, los mosaicos, las pinturas, la necrópolis... Nos acompañó un día espectacular de sol y sin demasiada gente a pesar de ser las segundas ruinas mas visitadas del mundo. Para hacer una visión completa tienes que visitar el museo nacional arqueologico de Napoles donde hay muchas antigüedades.

Y ¿qué decir de Nápoles? Nos encantó. Contrastes, pobreza, riqueza, amabilidad, pintas de todo tipo y algunas te producían bastante respeto, sobre todo el plaza Garibaldi donde está la estación central del tren.

Coincidió que aquellos días se celebraba la fiesta de San Genaro, que hace que los 19 de septiembre se licue su sangre, guardada como reliquia.
Pocos turistas, una Vía Tribunali que fue nuestra calle favorita por su sabor napolitano, con mucha vida, tiendecitas de pueblo, ropa tendida en la calle, muchas de personas oriundas. Ahí se puede saborear como vive la gente realmente. Es el caos personalizado.
La calle es peatonal aunque en realidad no paran de pasar coches donde caben justos porque no hay aceras, miles de vespas, 600, carromotos que me trasladaron a mi infancia y todo el rato apartándote porque si no te atropellan, era un acoso permanente.

Tambien destacan las miles de pasticerias que había con unos bollos riquisimos recien hechos, asi como los fritos tipicos comprados en la calle, muy buenos tambien.

En Nápoles el tráfico es digno de estudio. Hay muchos semáforos pero ninguno funciona, sonidos constantes de claxon tanto de coches como de motos para que te apartes como para cruzar calles.

Parece una gymkana constante.
Luego el barrio de Santa Lucia, la galería Umberto I y como no Vanvitelli que es otro mundo.
Por casualidad encontramos el restaurante donde se creo la pizza margarita en honor a la reina de aquellos tiempos.
Después del estrés del centro, subes en el funicular al castillo donde esta ese barrio y parece que te trasladas a otra ciudad totalmente europea. Tranquilidad, silencio, calles anchas, semáforos funcionantes, edificios señoriales, gente con caché... Otro mundo totalmente distinto.

Mención aparte merece el metro. 2 líneas, una modernísima y estupenda pero la línea 1 es...
Para empezar es el tren que va a Salerno, pero que tener 8-9 estaciones en Nápoles le llaman metro.
Son trenes antiquísimos, son los expresos que se usaban en España en los 80. Trenes altísimos, sucios con asientos de plástico y algunos con los típicos compartimentos de los expresos pero esos asientos mejor no mirarlos porque tienen de todo en la tapicería.

La vuelta a Madrid la hicimos vía Basilea. Suiza es otro mundo, una ciudad gélida, tranquila, sin vida, con un frio que pela y un aeropuerto surreal ya que es compartido entre 3 ciudades, una alemana, una francesa y la suiza.

En definitiva un viaje que nos ha dejado un estupendo sabor de boca, las únicas pegas es el herpes que me salió en la nariz y que fue todo un drama a la hora de las fotos.
Y la otra pega el estrés de coger un hotel corriendo en Nápoles porque no había vuelo a Paris, la incertidumbre de la vuelta, sin saber como ni por donde. Ya se sabéis lo de siempre, esperar a 6 horas antes.

Y como todo viaje tiene una canción, en este descubrimos a una australiana Gabriella Cilmi con la canción Sweet about me que nos encantó y es la que aparece en el video.

Una experiencia más con mi amor que vino también encantado y pasamos una semana genial.
GRACIAS MI AMOR POR HACERME PASAS ESOS DIAS TAN ESTUPENDOS.


TE QUIERO MUCHO.

UN BESO, JUAN


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